
Una nueva etapa, pero no por ello una nueva vida. Matizar, pero no cambiar; luchar pero no retroceder.
Estamos hechos de lo que somos y somos lo que nos hemos hecho a nosotros mismos. Marionetas de trapo sacudidas por el tiempo y el dolor. Sonreír sin ser feliz; los placeres las regalan, los rostros las desdibujan.
Pura contradicción, porque todo es contrario de sí mismo.
No quiero que se esconda, pero está huyendo entre las copas verdes que visten este lugar. El sol se marcha como un caballero para dar paso a la luna. Para cuando llegue espero estar todavía despierta, con los ojos abiertos, pero con el alma dormida, un alma inmune a la pólvora que llevo dentro y está punto de explotar.
Necesito calma, serenidad, equilibrio, pero mi persona les repele.
El mar es dulce, aunque digan que es salado. Pongo un pie en la arena y otro en la tierra. Siento cómo el aire llena mis pulmones, me gusta, me siento bien.
Escucho el chasquido de ramas golpeadas por pisadas. Me enamoro del rocío mañanero y del dulce sonido de los pájaros piando.
Por un momento siento como la ansiada anarquía envuelve mi mente, mi ser, mi espacio. Me siento libre, respiro naturaleza, respiro luz, oscuridad.
No cuento las horas, quise perder el reloj. Ahora sólo quiero que esto no acabe nunca…
Experiencia del desierto (26-07-2007)
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