jueves, 7 de febrero de 2008
De alguien que supo inspirarme
Su mirada era cálidamente fría. Madura, sensible, especial, cargada de recuerdos.
Su olor era característico, fuerte, particular pero no desagradable.
Sus manos tenían personalidad, hablaban por sí solas, en medio de un mundo de vientos que nacían de direcciones y lugares distintos haciendo de su pelo un alborotado nido de de ideas e historias a la espalda, robusta y arqueada.
Sus labios eran una cuna de momentos dulces y amargos, escalofriantes y acogedores, ansiosos de ser escuchados y entendidos por mentes inexpertas rodeadas de una burbuja protectora de la que él ya no olía ni los pedazos.
Su ternura, su atención y su siempre extravagante vestimenta me cautivaron. Representaba mi añorado concepto de personalidad.
De sus dedos nacían poesías de acordes y de sus palabras melodías de sentimientos.
Sentimientos abrumadores y envolventes, como sus ojos.
Le envidiaba, yo quería ser como él.
Republicano de corazón descubrió que la vida podía llegar a contarse uniendo casualidades y que la felicidad y la tristeza podían navegar en un mismo barco. Siempre orgulloso de no haber cogido ese tren.
Nunca creyó que una retirada a tiempo fuese una victoria, luchó hasta que las entrañas se desplomaron en el campo de batalla, ese campo al que yo le suelo llamar existencia.
Superviviente de una guerra civil sobrevivió a las atrocidades que le presentaron en el camino convirtiéndose en una figura heroica, por lo menos para mí.
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1 comentario:
Este texto es tuyo???????
Olé olé si es así... joder que bien escribes!!!
Me ha encantado... de verdad... as conseguido emocionarme... que texto más bonito...
No se qué más decirte al respecto... soloque espero leer más coas asi, de verdad!!
Volveré pronto a mirar...
SALUDos!
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